Simbolismo corporal

Publicado el 21 Apr 2014

Una manera muy sencilla de comprender nuestro cuerpo

dolor emocional

El cuero cabelludo: Mi fe y mi lado divino La cabeza: Mi individualidad Los ojos: Mi capacidad de ver Las orejas (oídos) Mi capacidad de oír La nariz: Mi capacidad de oler o sentir a las personas o situaciones. Los labios: Mi labio superior está relacionado con el lado femenino y el labio inferior con el lado masculino. Los dientes: Mis decisiones, vinculadas al lado femenino arriba, vinculadas al lado masculino, abajo. El cuello: Mi flexibilidad, mi capacidad para ver varios lados de las situaciones de la vida. La garganta: La expresión de mi lenguaje verbal y no – verbal, mi creatividad. Los hombros: Mi capacidad para llevar una carga, responsabilidades. Los brazos: Mi capacidad para tomar a las personas o las situaciones de la vida. Son la prolongación del corazón. Sirven para ejecutar las ordenes. Están vinculados a lo que hago en mi vida, por ejemplo mi trabajo. Los codos: Mi flexibilidad en los cambios de direcciones en mi vida. Los dedos: Los pequeños detalles de lo cotidiano. El pulgar: vinculado a las inquietudes o a mi intelecto o a mi audición. El índice: Vinculado a miedos o a mi personalidad (ego) o a mi olfato. El mayor: Vinculado a la ira o mi sexualidad o a mi visión. El anular: Vinculado a pena o a mi unión o a mi tacto El auricular: Vinculado a pretensión o mi familia o al gusto. El corazón: Mi amor. La sangre: La alegría que circula en mi vida. Los pechos: Mi lado materno Los pulmones: Mi necesidad de espacio, autonomía, Vinculados a mi sentimiento de vivir. El estómago: Mi capacidad para digerir nuevas ideas. La espalda: Mi soporte, mi apoyo. Las articulaciones: Mi flexibilidad, mi capacidad para doblarme a las diferentes situaciones de mi vida. La piel: Mi vínculo entre mi interior y mi exterior (equilibrio). Los huesos: La estructura de las leyes y principios del mundo en el cual vivo. El útero: Mi hogar. Los intestinos: (sobre todo el grueso, el colón): mi capacidad para soltar, dejar fluir lo que me es inútil y dejar fluir los acontecimientos de mi vida. Los riñones: La sede del miedo. El páncreas: La alegría que está en mí. El hígado: La sede de la crítica. Las piernas: Mi capacidad para adelantar en la vida, ir hacía el cambio, hacía las nuevas experiencias. Las rodillas: Mi flexibilidad, mi amor propio, mi orgullo, mi testarudez. Los tobillos: Mi flexibilidad en las nuevas direcciones del futuro. Los pies: Mi dirección (quedarse en el mismo sitio). Mi comprensión de mí – mismo y de la vida (pasado, presente, futuro). Los dedos de los pies: Los detalles de mi porvenir.

Fuente: Biomagnetismo Olístico-Plano SinFin

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