¿Qué ocurre cuando tenemos que hablar de nuestros miedos, nuestras “debilidades”, nuestras carencias?

Publicado el 15 Sep 2020

Hablar de nuestras fortalezas y nuestras habilidades nos resulta relativamente fácil; pero, ¿qué ocurre cuando tenemos que hablar de nuestros miedos, nuestras “debilidades”, nuestras carencias?

Reconocer nuestros fallos no siempre es una tarea fácil, muchas veces vamos en piloto automático y ni nos damos cuenta de ello. Los programas emocionales se activan sin que seamos muy conscientes de ello, y cuando pasa podemos arrasar con lo que hay a nuestros alrededor.

Tomar conciencia

Una palabra o una frase nos llevan a detenernos, a parar, a pensarnos y vernos de frente con esa realidad que ha estado presente y que sale a la luz para otros de modo muy evidente. Podemos evadirla, hacer que no es verdad, pasar de largo o DETENERNOS para tomar consciencia de lo que ocurre, identificarla, ver su origen, ver el sentido que tiene, incluso verbalizarla.

Duele, si, y mucho.

Reconocer los fallos no es una tarea fácil, hay que bajar el orgullo, negociar con ego, aceptar amorosamente esa parte en nosotros, y cuando nos miremos con compasión ante esta realidad, será mucho más fácil su transformación y cambio.

No podemos cambiar algo que no reconocemos, es imposible!

Pero te digo una cosa,

Y una vez lo reconoces, sé humilde y pide disculpas, perdón o como lo llames tú; el significado no es el mismo para todos.

Eso sí,

No esperes la comprensión del otro, quizá su dolor, el enfado y el miedo no le permiten ver tu proceso.

Quédate con tu crecimiento, ese que has dado al dar ese gran paso de detenerte, verte, entender para transformar.

Lo demás vendrá por añadidura.

Feliz y hermoso día