Alejandra León

¿Qué hay emocionalmente detrás del cáncer de mama?

Esta noche hemos vivido la perdida de una hermana, amiga, compañera, madre, mujer.

Esta noche, hemos dicho adiós a su vida, una vida que se silenció en medio del silencio propio de lo que implica acallar las emociones.

Hoy escribo en honor a ella, y todas las mujeres que se han silenciado,

Aquellas que callan el dolor del maltrato,

Aquellas que ocultan las emociones y se mantienen en el anonimato de sentimientos,

Aquellas que han aprendido a disimular y ocultar lo que ocurre en el interior,

A todas aquellas mujeres que se encuentran encerradas física y emocionalmente.

A todas ellas, pero especialmente a ti.

La historia de esta mujer empezó aproximadamente dos años atrás; sin embargo, el miedo y el no comprender qué pasaba, la llevaron a guardar y esconder en su interior, debajo de una camisa ancha aquellos cambios que estaba sufriendo su cuerpo.

Algunos dijeron que era ignorancia, otros aún no entienden como jamás comentó nada en su entorno más cercano. Hay quienes  hoy todavía se preguntan, como nadie se dio cuenta de lo que pasaba; e incluso, hay quienes se culpan de  no haber  prevenido está pérdida.

Y hoy, desde aquí puedo decir que en muchos casos no se trata de ignorancia, se trata de MIEDO. Miedo  físico y emocional. Miedo que paraliza hacer la exploración, más cuando culturalmente a muchas mujeres se les ha dicho que tocar su propio cuerpo es pecado, que no está bien. Esto es un lastre al momento de pedir a una mujer que explore su cuerpo en búsqueda de algo diferente. Y me surge la preguntan, realmente las mujeres sabemos  lo que debemos buscar al momento de explorar el cuerpo?

¿Qué hay emocionalmente detrás del cáncer de mama?

Miedo, miedo, miedo, que paraliza, encarcela y calla

Miedo a la visita del especialista, a compartir  con los cercanos, miedo  a preguntar, miedo a  expresar, a comunicar, a decir, miedo convertido en vergüenza, culpa y confusión.

El silencio y el miedo metido en el cuerpo fue lo que llevó a esta hermana, amiga, compañera, madre, mujer a guardar para si lo que le estaba pasando.

El cáncer se apoderó de su cuerpo, postrándose en el seno  izquierdo, avanzando vertiginosamente- Él también iba avanzando en silencio hasta que el olor  del dolor se hizo manifiesto y fue la forma en que los demás supieron lo que sucedía.

Con ello vinieron las preguntas, los reclamos y el asombro, quizá nadie alrededor comprendía muy bien qué pasó en aquella mujer para que silenciara por tanto tiempo lo que estaba pasando.  Y me pregunto, cuántas mujeres a diario silencian y guardan en su cuerpo el dolor, la enfermedad, el sentimiento, las lágrimas, los golpes… No será que estamos tan acostumbradas culturalmente, que quizá se nos hace extraño compartir incluso con las más cercanas.

Con el paso de los días el dolor se hizo más fuerte, se extendió por parte de su cuerpo; pero incluso en medio del dolor tuvo la fortaleza de empezar a hablar, a decir, a compartir, hasta que anoche finalmente nos dijo adiós.

A ella hoy escribo este mensaje, agradeciéndole el permitirme acompañarla en este trance final y doloroso en el que he aprendido a vivir  de una  u otra forma este dolor, como amiga y compañera, pero sobre todo como Mujer.

Y hoy, aquí en medio del dolor, me lleno de valentía para alzar los brazos, explorar mi cuerpo, compartir con otras mujeres y seguir  HABLANDO, Comunicando,  compartiendo y experimentando.

Para qué no siga pasando, para que merme el dolor, para que entre nosotras nos hagamos cómplices, amigas, aliadas, fuertes  y podamos explorar, prevenir y aprender.

En memoria de LR y para todas nosotras.

Gracias por leerme y compartir,

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