Alejandra León

El papel de la felicidad en nuestra vida _Bert Hellinger

Lo que hace a la gente

Conferencia en Viena  el día 1 de octubre de 2008 a Berth Hellinger

La felicidad abarca un término clave, una sola palabra. La felicidad quiere decir:

más, más, más. La felicidad crece siempre más.

Tratad de sentir en vuestro interior el movimiento. ¿Adónde se dirige?

Cerrad los ojos y percibid por dentro de vosotros. ¿Se dirige vuestro movimiento interior hacia más vida, más amor, más felicidad, más salud, más alegría, más éxito y claro, más dinero? Eso también hace parte de la felicidad. Comprobad la orientación del movimiento en vosotros. ¿Se dirige hacia menos éxito, menos trabajo, menos servicio, menos amor, menos salud, menos alegría?

El movimiento de la vida siempre va hacia más. El movimiento hacia menos acaba con la vida antes de su hora y se desplaza hacia la muerte. Ahora, podemos trasponer ese movimiento en nuestro interior.  Es decir que lo tenemos en nuestra mano. La felicidad está en nuestra mano cuando nos proponemos ir hacia más, más, más. Y ahora, nos encontramos en plena felicidad, en un movimiento que nos lleva hacia la felicidad.

Amor y vida

La felicidad tiene que ver con el amor y la vida, los dos juntos. Toda vida nace del amor, se expande gracias al amor y se transmite con amor. ¿Dónde empieza la felicidad? ¿Dónde empieza nuestra vida? Pues, del amor entre nuestros padres, hombre y mujer. Eso es el comienzo del amor, el principio de nuestro amor y de nuestra vida.  ¿Estamos dispuestos a acoger el fruto de esta comprensión, es decir que toda vida comienza con el amor de nuestros padres? ¿Y que la vida se prolonga en nosotros porque nuestros padres se han amado?

¿Qué servicio brindaban nuestros padres cuando se amaron como hombre y mujer? En la Biblia se cuenta cómo el mundo fue creado. Después de haber desempeñado mucho, Dios dijo:”Creemos el hombre a nuestra imagen”. ¿Cuál era la imagen humana de Dios? Creó al ser humano como hombre y como mujer, siendo esa la imagen de Dios. ¿Qué significa? Los creó como hombre y como mujer porque, a partir de ellos, Dios lleva la vida hacia el mundo. La creación no paró en el séptimo día, la creación prosigue cada día. ¿Y cómo? Con el amor del hombre y de la mujer. Toda vida humana nace de su amor. Mientras nuestros padres se amaban como hombre y mujer, Dios aprovechó para, con ellos, perpetuar su creación.  Es la continuación del proceso de la creación del mundo. Cuando hombre y mujer se aman en tanto que hombre y mujer, dicen, como Dios durante el Génesis:” ¡Qué así sea!”

¿Acaso existe mayor sintonía con Dios que este movimiento del amor del que nace lo nuevo? ¿Puede Dios en su grandeza manifestarse de una forma más hermosa que en nuestra madre y en nuestro padre?

El principio de la felicidad

¿Dónde comienza la felicidad? Pues, en cuanto comprendemos lo que representa el que nuestro padre y nuestra madre se unieron con amor y dijeron:”Que así sea”.

¿Acaso hay algo más grandioso, más portador de efectos que lo que mi padre y mi madre han deseado y realizado con su amor?

Observo a mucha gente y me observo a mí mismo. ¿Habré captado el sentido pleno de la disponibilidad de mi padre y madre frente a la fuerza creadora cuando, con su amor, me concibieron?

De niño, no me planteaba  ninguna pregunta al respecto. Una vez, mi padre me dio un cachete - me lo había ganado, por supuesto - y me enfadé con él. Luego, durante treinta años, me acordé de este cachete. Aquella era la imagen que tenía de él.

Mirad ahora en vuestro interior. ¿Qué imagen tenéis de vuestra madre? ¿Y qué sentimientos se conectan a esa imagen interna? ¿Cuántas imágenes tenéis de vuestra madre?

Yo tenía tres imágenes de mi madre. Ninguna era bonita. Con esas imágenes, me di el derecho de hacerle un reproche, hasta de sentirme mejor que ella. Pero ¡qué enano soy al lado de mi madre, que me ha dado la vida!

Y así, muchos otros llevan en su alma tres imágenes de su madre, casi siempre imágenes negativas. ¿Pueden así estar plenamente en la vida? ¿Hasta qué punto pueden estar plenamente en la vida? ¿Y dónde se encuentra su felicidad? ¿Hasta qué punto tiene su felicidad una oportunidad de realizarse?

Meditación: ver a nuestros padres con otros ojos

Hagamos una pequeña meditación juntos.

Comparemos las imágenes internas que tenemos de nuestra madre con lo que ella realmente era. Veamos lo que ella ha llevado por nosotros, por nuestra vida. El embarazo, nueve meses. Tenía consciencia del riesgo inherente a ello. Estuvo con aprensión con respecto al parto, con respecto a la salud del niño. Tuvo dudas por su capacidad a hacerse cargo toda una vida de un niño quizá discapacitado. Todos estos pensamientos le cruzaron por la mente. A todo dijo que sí, en armonía con un movimiento del espíritu y con amor.

Luego, nacimos, en los dolores del parto. Junto a nuestro padre, ella nos ha contemplado. Ambos se maravillaron por la creación de Dios. Estábamos allí enteros, tanto como ellos estaban enteros al servicio de esta nueva vida.

De la misma manera, en cierto modo recién nacidos ahora, miramos a nuestra madre a los ojos y, a su lado, a nuestro padre. Ellos se miran y dicen:”Nuestro hijo”. Ellos saben, en la profundidad de su alma, lo que les ha costado tenerme como hijo. Durante años se han preocupado por nosotros y por nuestras necesidades. Si teníamos hambre, ahí estaban. Si estábamos cansados, ahí estaban. Si teníamos miedo, ahí estaban. Si estábamos enfermos, ahí estaban. Siempre y durante muchos años, ahí estuvieron.

Ahora, apartamos las tres imágenes que teníamos de nuestra madre. Las dejamos a un lado y miramos a nuestra madre y a nuestro padre con reverencia, como si estuviéramos ante Dios. Porque en ellos  Dios está, realmente presente, con todo su poder y amor. De esta forma, los tomamos en nuestro corazón, padre y madre y así sentimos felicidad.

Con este amor en el corazón crecemos, humildemente, aprendemos a amar como nuestro padre y madre y hacemos felices a otros.

Todo el amor comienza con los padres. Sólo donde se logra el amor hacia los padres, sobre todo el amor a la madre, se logran más tarde todas las otras relaciones.

Fuente:

Revista independiente Hellinger

Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Espero que esta información te haya sido útil, y si quieres trabajar tus emociones y proceso, no dudes en ponerte en contacto.

Gracias por leerme y compartir.

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