Chica de la ventana de enfrente

Publicado el 06 Apr 2020

Chica de la ventana de enfrente

Nos separa una calle, la distancia es larga para poder distinguir tu rostro, pero me fije en ti desde el primer día de confinamiento, salías sola, a tu ventana.

Todas las noches te saludo con un movimiento de brazos, y en ocasiones imagino que lo ves en medio de tantos que somos en este gran edificio.  Veo los pisos que rodean tu ventana y en todos suelen salir parejas, familias, niños y hasta el gato, pero a ti te veo una y otra vez sola.

Hay ocasiones en las que han pasado algunos minutos y no asomas; algo en mi se mueve y pienso, ojalá este bien, ojalá sea solo un retraso de su reloj. Es curioso como en medio de los metros que nos separan empatizo contigo y pienso en todas esas personas que están solas en su casa y que la distancia los mantiene lejos de una sonrisa del vecino. Quizá porque es lo que a mí me pasa, en medio de este edificio cargad de modernidad y alejado de la convivencia vecinal, no podemos vernos por las ventanas.

A veces dibujo un avión de papel hasta tu ventana e imagino que llega hasta ti solo para decirte: “Hola, me alegra que esta noche también salieras”. Cierta calma regresa a mí, cuando veo que corres la cortina, abres la  ventana y tus manos salen a aplaudir.

Vecina del edificio de enfrente,

No te conozco, no me conoces y sabe Dios si algún día en el futuro cuando nos crucemos, sepamos la una de la otra. Pero desde este lado de la acera, desde el otro edificio hay alguien que se alegra cada noche de verte en la ventana.

Siguiente: Cuéntame, ¿Cómo te encuentras?
Anterior: El duelo te hace sentir como si estuvieras eloqueciendo